lunes, 4 de octubre de 2010

¿qué es arte?

Hago esta reflexión después de haber discutido sobre el tema un par de veces con amigos. ¿Qué es arte, y qué no?Hay gente que busca dibujar la raya de lo que es arte, yo creo que esa raya es gruesa, difusa, y está medio borrada.

Históricamente siempre ha sido fácil distinguir entre arte y no-arte. Las "artes mayores" eran la arquitectura, pintura y escultura, tres ramas fácilmente diferenciables, con normas que definían los límites entre una y otra disciplina. La pintura plasmaba una imagen sobre una superficie, la escultura creaba objetos tridimensionales, y la arquitectura, espacios.

Así se trabajó durante mucho tiempo, exprimiendo las posibilidades que cada arte permitía. Nos hicimos expertos en puntos de fuga y horizontes, para dar profundidad a nuestros cuadros. Dominamos el mármol, que  se convirtió en un material maleable, tan fácilmente representando la pesadez de un cuerpo como la ligereza de una tela. Y diseñábamos espacios tan ricos, tan complicados de construir, que tuvimos que aprender cómo se comportan los materiales.

Experto pintor: Chuck Close


 Experto escultor: Ron Mueck


Experto en estructuras: Félix Candela

Llegados a este punto es cuando se rompen las barreras. Deja de tener sentido saber pintar muy bien, hay otros valores que se pueden transmitir usando las técnicas de siempre. En la pintura, el expresionismo y el impresionismo dejan tímidamente de lado la representación exacta de la realidad, pero Picasso fue el que rompió la barrera a la pintura no-figurativa.
Y empezaron los comentarios "yo también puedo hacer eso..."

Entonces, para empezar, se rompe la barrera del arte como técnica, al arte como transmisor de sensaciones. Una obra de arte transmite información, ideas, emociones... Busca cambiar el punto de vista, ofrecer otra visión de algo. Hay obras que cambian la forma del mundo más que cualquier discurso o campaña publicitaria. El 24 de Diciembre de 1968, el astronauta Bill Anders tomó la primera foto de "Earth rise," la salida de la Tierra por detrás de la luna. La fragilidad que aparentaba, flotando sola por el espacio, obligaba a ver un punto de vista radicalmente distinto al que se había visto hasta el momento. No es casualidad que justo después nacieran los movimientos ecologistas, hippy, etc. Así el arte se puede convertir en un instrumento para exponer una realidad, para denunciar, idolatrizar... Se puede usar para avanzar una postura ideológica, o ser simplemente una representación objetiva.

Por eso es frustrante la gente que critica la materialización final de una obra. Dibujar un Malevich es fácil, pero lo importante no es su complicación técnica, sino la idea de detrás. La abstracción en su grado más puro, la percepción más básica que se puede hacer.

Otro blanco muy típico es "My Bed" de Tracey Emin. No sería la primera vez que oigo decir lo de "yo también se deshacer una cama." Tomar esta obra por su valor literal es absurdo, la clave está en conocer el artista y su objetivo. Tracey Emin ha demostrado que está bastante loca, además de haber tenido una vida dura. La cama es el resultado de vivir en ella durante una semana con ideas suicidas, tras dejar una relación sentimental. De una forma directa se enseña al público como es por dentro su mente en esos momentos más duros.


¿Quien dijo que el arte tenía que ser agradable?

 De hecho, el arte puede ser grotesco, cruel y feo, si hace falta. Damien Hirst tuvo su serie de animales preservados, el doctor Gunter von Hagens plastifica cuerpos humanos, y el artista Piero Manzoni, bueno, hizo esto. Llevado al extremo, se pueden hacer cosas que habría sido mejor no hacer, como el controversial "Eres lo que lees," de Guillermo Vargas, en el que se ató a un perro a una esquina de la exposición para que poco a poco fuera muriendo de hambre. Llevado al extremo, la voluntad de que el espectador piense sobre la futilidad de la vida, o sobre el estado de los perros callejeros que igualmente mueren en la calle todos los días, se ve nublado por la dureza de la obra en sí. Esto es arte, desafortunadamente.

 El experto en definir lo que es arte y lo que no, es Andy Warhol. Una persona, auto-proclamada "artista," se convierte en el decididor de lo que es bueno y lo que no. En un principio, los "Brillo boxes" hablan sobre destacar en la marea de la industrialización y la repetición. Andy sabe que la caja creada por el artista se distancia de las miles de otras cajas iguales, por el hecho de haber sido creada por un artista. Es un ejercicio de autodefinición. Las cajas se proclaman valiosas, y por tanto lo son. ¿Pero qué ocurre cuando Andy manda a construirlas en serie? De repente, la mano del artista se levanta y las cajas se montan como en la fábrica Brillo de verdad. La única diferencia real es quien las manda hacer. No hace falta siquiera la mano del artista, introduciendo su toque personal. En conclusión, si las cajas son iguales entre sí, pero una es arte y la otra no, es que la muralla que separa "arte" de "no-arte" se viene abajo.

¿Y qué ocurre post-Warhol? Andy definía lo que era arte y lo que no, creando a su alrededor una burbuja que él llenaba a su antojo, creando una realidad paralela que el gobernaba. Si ya no le tenemos para decidir que es arte y que no, ¿cómo se decide? ¿Lo dice el propio artista, u otra persona? ¿Qué ocurre con el arte en el que no trabaja el artista? ¿Y que pasa con el arte que se auto-define como no-arte?

¿Qué es el arte, en definitiva? ¿Quien es artista? Yo creo que, una vez derribadas todas las barreras, la pregunta pierde sentido. Arte es cualquier cosa que se declare arte. Declarado por el artista, o por otra persona.

El arte se puede crear con intención, o salir sin querer, incluso crearse solo. Lo importante, entonces, es que alguien, alguna vez, lo haya considerado arte.

Luego se discutirá si es bueno o no.

5 comentarios:

  1. Bien redactado pero no comparto tu postura en absuluto. Tu estas diciendo que cualquier forma de expresion = arte, da igual que sea bueno o malo: en esencia todo es arte. Para mi el arte tiene que mostrar habilidad -aunque me guste o no- y no crear interpretaciones para justificar lo hecho. PUEDE haber interpretaciones, pero que la habilidad del artista venga primero.

    Pongamos el ejemplo del perro muriendose lentamente de hambre. Eso NO es arte. Es pura crueldad, me da igual que el "artista" le ponga una historia detras del asunto para justificar sus actos. Al final del dia es un perro muriendose de hambre.

    En el ejemplo que has puesto de la cama desecha, el arte no es la cama en si, sino la historia de la tia loca. La forma de contar su historia.

    En el fondo el quien decide que es arte y que no eres TU. No te puedes dejar influenciar por otra gente (en el caso de Andy Warhol proclamando sus cajas obras de arte y todo el mundo lo acepta). Si TU consideras que algo es arte, es lo unico que importa, y si hay mas gente con esa opinion se crea una comunidad. Pero no te puedes dejar influenciar por esa comunidad para aceptar que algo que no es arte lo sea.

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  2. @ Twick:

    Entonces, si el arte se define de forma individual, ¿cabe la posibilidad de que haya una exposición de cosas que no son arte?

    Creo que se tiene glorificado el concepto de arte, exigiéndole una "habilidad" que en realidad no es necesaria. Un cuadro de Malevich, o Mondrian, no exige habilidad para hacerse, lo importante es la carga teórica que tienen detrás.

    Malevich y Mondrian están redactados en un lenguaje que hay que conocer para entender, mientras que un Goya o un Velázquez están escritos en un idioma que se entiende de primeras (la traslación directa de la realidad a un lienzo).

    El problema del perro hambriento es que está escrito en un lenguaje muy contemporáneo, que es el traslado de la realidad a la sala de exposición, para chocar con el espectador de una forma muy directa. La realidad es que Tracey Emin no salió de la cama en 7 días, y ese fue el resultado. De la misma manera, la realidad es que ese perro era callejero, y estaba hambriento igualmente. ¿Que es lo cruel entonces, enmarcarlo en una sala de exposición? Qué mejor manera de concienciar a la gente del problema de los perros callejeros que así, igual que esas campañas de la DGT que aparcan coches estrellados a la salida de discotecas.

    Goya tiene el cuadro del "perro ahogándose," que, usando otro lenguaje, habla del mismo tema. Sin embargo, choca más encontrarse la realidad de frente, y no un lienzo muy bien pintado.

    No quiero que parezca que defiendo a Vargas, que ya se podría haber buscado otro tema que tratar, pero si que defiendo que es una obra de arte (desafortunadamente).

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  3. Creo que todos podemos estar de acuerdo en la controversia que lleva el intentar definir algo como el arte.

    Yo considero que parte del problema viene cuando tratamos de definir el arte según unos pocos parámetros, pues hay cientos de ellos que son los que acaban conformando la idea de arte. Pensamos que si no es únicamente técnica, que si es además sensibilidad, perseverancia o rapidez en la realización, abstracción o muchas otras cosas más, terminamos intentando hacer una lista de parámetros que defina el arte acabaremos centrándonos en unos conceptos que nos hacen ver sólo una parte del problema, y no todo su conjunto, pues todos y cada uno de ellos forman una milésima parte de lo que puede ser arte.

    Por lo tanto debemos buscar el problema dentro de nosotros mismos.

    No comparto del todo el concepto de que todo es arte y que sólo hay que esperar a que alguien lo considere como tal. Creo que hay que ir mas allá y definir que el artista es la persona capaz de ver la importancia de algo, y de saber transmitirla, y (he aquí algo importante que suele molestar al orgullo propio de cada uno) no todo el mundo tiene porque saber entenderla, hay obras de arte dirigidas a personas con ámbitos culturales diferentes que les permiten entender esas obras de arte.
    En definitiva, el artista sabe ver y representar o enseñar lo que los demás no han sido capaces de ver.

    De ahí que me lleve a considerar que una obra de arte puede ser un pensamiento económico, Adam Smith o Karl Marx, una reforma laboral, Franklin Roosevelt sacando a EE.UU de la crisis, un pensamiento moral, Buda, Jesucristo o Ghandi, una estrategia de batalla, Anibal en Cannas o simplemente el gol de Zidanne en la final de la Champions.

    Por eso no estoy de acuerdo con TwicK en el punto de que los malos sentimientos, como la crueldad no son una forma de arte.
    Es una forma de arte que rechazamos por principios morales, que el autor Vargas no halla sabido representar la idea de lo que nos quería mostrar, sólo le convierte a él en un simple y en un inepto, que además nos cae mal por lo que ha hecho.
    Yo me planteo el problema como que ha cogido una idea y la ha plasmado literalmente porque si hubiese conseguido que sintiésemos lo mismo sin tener que matar a un perro o mejor aún, si lo hubiese conseguido sin que apareciese ningún perro, todo cambiaría o llegando más lejos aún, si hubiese conseguido que todos viésemos algo bonito y hermoso o tierno en un perro atado muriéndose de hambre, pues habría conseguido algo inaudito, una obra de arte.
    El paralelísmo de esto podría ser que yo montase un campo de concentración para hacer entender lo que se vivió en un campo de exterminio nazi, para sublimar los sentimientos de la gente que pase por allí a ver a los moribundos y a los esqueletos andantes, para reflejar los sufrimientos de angustia de padres, madres, hijos y abuelos….y un largo etc….




    Ahora, creo que consiguió lo mismo Steven Spielberg en la película de La lista de Schindler, sin ofender a nadie, haciéndonos ver belleza donde no la hay.
    O más lejos aún, podría decir que Edward Munch en su cuadro el grito refleja la misma desesperación, horror y desasosiego, sin que aparezca ninguna referencia de las anteriores, y sin embargo todo esta hablando de lo mismo.

    Bien para mí, Vargas, se quedo en el primer nivel.

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  4. Buen artículo, gran argumentación y ridícula conclusión.

    Terminar afirmando que cualquier cosa es arte por la mera declaración de su creador o de cualquier otra persona no es más que un feroz ataque al arte en sí. Tu teoría, no hace más que desprestigiar toda creación artística eliminando las barreras que siempre han existido y que han ayudado a diferenciar aquello que es arte de lo que no lo es. Dejar la calificación artística de una obra en manos de quien lo crea o de quien emite una valoración, no hace más que convertir al arte en el producto de un ejercicio de prepotencia y arrogancia.

    El arte nace arte, no se hace, esta es mi premisa. Independientemente de la voluntad inicial de su creador, las obras de arte lo son desde su creación y no desde que alguien decidiera unilateralmente otorgarle esa calificación. Me gusta pensar que “Las Meninas” de Velázquez es una obra de arte por su contenido histórico, por la precisión con la que están reflejados los gestos de los protagonistas, por la capacidad que tenía de jugar con los colores, y no porque él mismo lo autoproclamara arte. Y me asusta pensar que en algún momento de su existencia, “El Guernica” de Picasso o “Los Girasoles” de Van Gogh no fueran considerados arte. Darle un enfoque tan progresista al arte, proclamando que es arte todo aquello que queramos, no hace más que debilitarlo.

    Romper con las barreras de lo clásico lo ha enriquecido mucho. Ha dado lugar a otras formas de expresión y a otras manifestaciones visuales. Sin embargo eliminar de manera radical cualquier distinción entre lo que es arte y lo que no, podría resultar destructivo, llegando a considerar artística la imagen de un perro muriendo de inanición en la esquina de una galería.

    Por supuesto que el arte no tiene que ser agradable, pero para discutir esta cuestión, primero deberemos establecer si algo es arte o no. Lo agradable o desagradable o lo bonita o fea que pueda resultar una obra correspondería a un eventual análisis posterior. Que un señor condene a morir a un perro no es sino una herramienta de propaganda sin ingrediente artístico alguno. Es evidente que la tétrica imagen del perro desnutriéndose es impactante y es directa. Como tú muy bien has señalado en tu contestación a Twick, se parece a los anuncios de la DGT. Sin embargo la diferencia entre ambos es evidente: Nadie dice que los anuncios de la DGT sean arte.

    Calificar semejante animalada como arte es, sencillamente, producto de una estrategia publicitaria. Idéntica y ruborizante estrategia utilizó el diseñador David Delfín, que en 2002 encapuchó a sus modelos y las hizo desfilar con la parte de arriba del cuerpo desnudo y con una soga al cuello. En estos casos, la palabra “arte” no es la definición de sus obras, sino la coartada perfecta. Es el escudo perfecto para justificar lo injustificable. En estos casos, el arte no es un transmisor de mensajes, es un generador de mensajes. En estos casos el arte no es un fin en sí mismo, sino un trampolín para la fama. Es decir, en estos casos, simplemente no existe arte alguno.

    Lo que pretendo decir con todo esto es, que en arte, todo no vale. Es de necios únicamente considerar como arte la pura representación de la realidad despreciando todo lo demás. Pero también es de necios caer en la vulgaridad de otorgarle la consideración de arte a cualquier cosa.

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  5. @ KVD: (por un segundo no he reconocido tus iniciales, lo de los campos de concentración te ha delatado)

    En respuesta a ambos:

    Tal vez mi definición última de lo que es arte quede extraña, o incompleta, o que abarca demasiado, pero por otro lado quiero defenderla.

    También pensé terminar diciendo que el arte es "la creación artificial de una experiencia trascendental," y creo que en la intersección de mis dos premisas (la otra siendo que cualquier cosa es arte si uno proclama que lo es) podemos encontrar algo.

    Por "creación artificial" quiero decir que el arte se crea. No necesariamente nace creado, como dice Diderot, ni se hace, sino que se define como arte en algún momento antes, durante, o después de su creación. Un Gordillo es una obra de arte en el momento que pone el pincel sobre el lienzo, pero Marcel Duchamp, por ejemplo, tuvo su época de ready-mades, en la que enmarcaba objetos cotidianos, dándoles inmediatamente carácter de escultura.

    http://www.google.com/images?hl=en&safe=off&q=duchamp+ready+mades&um=1&ie=UTF-8&source=og&sa=N&tab=wi&biw=1266&bih=781

    Artificialmente, entonces, se define un "algo" como arte. En el artículo digo "proclamarlo," que parece muy pedestre. A lo mejor no es necesario decirlo en alto sino sentirlo, con opción a contarlo.

    Por "experiencia" creo que lo entendemos todos. Un evento, que no debemos caer en el error de cristalizar en un lienzo, escultura o espacio (pero creo que en eso estamos de acuerdo).

    Por "trascendental" distingo cualquier objeto de un objeto artístico. Que trasciende el puro significado literal, haciendo que la experiencia tenga un significado mayor que el físico. Por eso el perro es arte, porque habla de cosas más allá que un perro atado a una cuerda. El problema es que, antes de sentir su trascendencia, sentimos pena, odio, etc.

    Como opinión personal, digo que el perro es arte, pero estoy de acuerdo con KVD que se queda en un plano superficial.

    Tiene relación además con lo que dice Diderot, al estar en un plano tan superficial, es sospechoso de buscar publicidad y crear polémica (véase David Delfín, etc), antes de valor artístico.

    Me parece que Diderot considera arte a algo que merece serlo, como si fuera un título prestigioso. Se confunde, creo, la admiración que produce ver un Goya o un Picasso, con que todo arte debe ser así; bueno. Por eso termino el artículo diciendo que ya se discutirá si es bueno o no, debe haber sitio en la bolsa para el arte malo (el perro de Vargas, por ejemplo).

    Van Gogh sólo vendió una obra en vida, en ese momento se le consideraba "malo." Qué pasó luego, ¿se recalificaron sus obras como arte a posteriori? Yo diría que siempre fue arte, lo que cambió fue la percepción del resto.

    Lo que quiero decir es que todo puede resonar con todo el mundo, y el hecho de que resuene con alguien ya le otorga valor. Hay obras de arte que lo son solamente durante tres minutos, para una persona. Otras lo son eternamente, y para todo el mundo.

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