lunes, 8 de noviembre de 2010

el club de los poetas muertos

A veces no se si los lunes me gustan o no. Cuando madrugar es habitual, y el fin de semana solo es más tiempo para trabajar, despertarse pronto un lunes es el pan de todos los días. Si hay algo que me gusta de los lunes, entonces, es cuando voy a OFA a mirar al infinito.


Hace tiempo que no me molesto en tomar apuntes. Ni siquiera me preocupo en que parezca que los tomo, bajando la cabeza y moviendo el boli. No, ahora lo que hago es mirar al infinito y soñar.

Hoy el profesor estaba explicando como valorar una eventualidad de Seguridad y Salud. Básicamente, si alguien tiene un accidente en obra, existe una fórmula que contrasta el daño causado contra los costes producidos, etc. Una fórmula, como las que damos en estructuras. Una pierna rota es X.

Entonces me he acordado del Club de los Poetas Muertos, de David Weir.

Pero no me he puesto de pie en la mesa.

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